Excélsior
ABR. 14 (Diana Oliva).– ¿Te cuesta desconectar el cerebro al apagar la luz o te despiertas con una sensación de agotamiento constante? Este antiguo secreto doméstico está ganando popularidad por su capacidad para inducir una relajación profunda de forma natural.
Diversas investigaciones sobre fitoterapia, como las reseñadas por instituciones que analizan el impacto de los terpenos en el sistema nervioso, sugieren que el cineol y el linalool presentes en el laurel actúan como moduladores del estrés. Estos compuestos volátiles pueden influir en la liberación de neurotransmisores, ayudando a reducir la actividad simpática antes de dormir.
Para qué sirve colocar una hoja de laurel en la almohada
Poner una hoja de laurel bajo la almohada sirve principalmente para aprovechar sus propiedades aromaterapéuticas a través de la inhalación pasiva durante el sueño. Sus componentes químicos volátiles interactúan con el sistema olfativo, enviando señales de calma al cerebro.
Este “truco” actúa como un ansiolítico natural suave que no requiere ingesta. Al liberar gradualmente sus aceites esenciales con el calor corporal, el laurel crea una atmósfera que facilita la transición hacia las fases más profundas del descanso.
Para quienes practican el Feng Shui, este gesto simboliza además la protección y la eliminación de energías negativas. Sin embargo, desde una perspectiva biológica, el beneficio real reside en la capacidad de sus terpenos para estabilizar el ritmo cardíaco y la presión arterial antes de dormir. (iM-rrc).















