El Heraldo de México
OCT. 25 (Matías Torino).- El hígado cumple más de 500 funciones vitales, entre ellas depurar toxinas, metabolizar grasas y producir bilis para la digestión. Sin embargo, una mala alimentación y el sedentarismo pueden deteriorarlo de forma progresiva. El hígado graso, una de las afecciones hepáticas más comunes, suele desarrollarse sin síntomas al inicio, por lo que muchas personas desconocen que lo padecen. Su aparición está estrechamente relacionada con el sobrepeso, la obesidad, la diabetes tipo 2 y los niveles elevados de colesterol o triglicéridos.
Cuando el hígado empieza a acumular grasa, es fundamental modificar los hábitos alimentarios para evitar que la condición avance hacia complicaciones más graves, como la esteatohepatitis, la cirrosis o incluso el cáncer de hígado. Los especialistas coinciden en que reducir ciertos alimentos puede marcar una diferencia significativa en la evolución de la enfermedad y en la salud hepática en general.
ALIMENTOS QUE PUEDEN DAÑAR EL HIGADO
Según los especialistas, estos son los 6 alimentos que pueden dañar el hígado y que conviene evitar o reducir si existe riesgo o diagnóstico de hígado graso:
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- Azúcar y productos azucarados: su exceso se convierte en grasa dentro del hígado. Incluye gaseosas, dulces, postres, pasteles y alimentos procesados cargados de azúcar.
- Harinas refinadas: pan blanco, arroz blanco, galletas, fideos y productos similares generan picos de glucosa y favorecen el almacenamiento de grasa hepática.
- Grasas saturadas y trans: presentes en carnes rojas con grasa visible, frituras, embutidos, comida rápida, mantequilla y crema de leche; incrementan la inflamación y el colesterol malo.
- Alcohol: incluso en cantidades moderadas, es tóxico para el hígado y puede acelerar el daño en personas con hígado graso.
- Lácteos enteros: la leche entera, los quesos grasos y los yogures azucarados aportan grasas saturadas y azúcares que perjudican la salud hepática.
- Alimentos ultraprocesados: snacks, comidas congeladas, sopas instantáneas, embutidos y productos enlatados suelen contener sodio, conservantes, azúcares y grasas dañinas que sobrecargan el hígado. (iM-rrc).
















