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Comentario Zeta por Carlos Z. Cadena (22 JUL)

Bienvenida la reconciliación: Entre la gratitud y la redención

La filosofía de la vida es a veces de tiempos y espacios,  cuando verdaderamente Dios dispone y es su voluntad,  y razón hay  más para advertir que la justicia humana debe de prevalecer por encima de los agravios del pasado,  y mas aún cuando el valor del poder de la verdad lanza la señal de que nadie tiene la razón absoluta sobre hechos que pudieron trastocar conciencias, dañar reputaciones o simplemente, arrinconar los derechos intrínsecos de quien actúa sin dolo, sin ventaja, tal como lo profundizó ayer la página editorial de Diario de Chiapas.

El reconocimientos y la gratitud que públicamente  hace Juan Sabines Guerrero, a la familia Toledo Coutiño después de muchos años de impasse y demora  es una muestra de agradecimiento    y credos de altos vuelos, de sobrada conciencia humana, porque nunca es tarde en los sagrados tiempos  de la  vida para reconocer en una narrativa escrita el encuentro histórico de una ruta familiar  de  mano amiga y fraterna, con un ciudadano que se le da albergue y cobijo ,  cuando asoma posiblemente ya con un proyecto de vida en una ciudad,  y que alcanzó su objetivo.    

La narrativa y el relato Sabinista es  una explicación  valerosa y de buena fe  con la historia misma, y lanza señales que nunca es tarde para la redención y liberación, sobre todo cuando hay todo un ejército humano con el fantasma de la envidia,  la desazón y la propia maldad  de que a veces no quieren  que las cosas se solucionen y que salga la verdad a la opinión pública y Sabines Guerrero, tomo su pluma y de su propia mano soltó lo que el pueblo de Chiapas esta reconociendo como una acción  concluyente, irrebatible e  incuestionable dentro de una ruta de reconciliación válida.

Después de muchos años, que Juan Sabines Guerrero haya reconocido públicamente que la familia Toledo Coutiño le abrió las puertas de su hogar, le brindó asilo, cobijo y lo acogió como parte de su entorno familiar cuando llegó a tierras chiapanecas, es un gesto, aunque tardío, merece destacarse, porque la justicia humana debe prevalecer sobre los agravios del pasado.  Diario de Chiapas editorializó ayer también que una de las máximas del cristianismo enseña que no basta con perdonar o pedir perdón una, dos o tres veces, sino cuantas sean necesarias, hasta que desaparezcan el rencor, la afrenta o las malas interpretaciones. Solo así puede alcanzarse la paz interior y comprender que la indulgencia es el camino más propicio para superar las diferencias, reconciliarse y vivir en armonía con uno mismo.  

El exgobernador de Chiapas hizo público el reconocimiento al respaldo que recibió de Jorge, Gerardo y Rogelio Toledo Coutiño. Fue explícito al afirmar que esta familia le tendió la mano, le abrió las puertas de su casa y confió en él cuando el futuro aún era incierto. Y lo que son las cosas, Gerardo, el más joven de la dinastía Toledo Coutiño, fue el primero al que conoció Juan Sabines Guerrero y quien a su vez lo vinculó con su familia, particularmente con Jorge. Además, que el propio ex gobernador reconozca que el hermano mayor le tenía y demostraba un especial cariño a Gerardo, refleja lo adentrado que estaba en este hogar de chiapanecos que han destacado en la vida pública. (Sic)  

En su escrito titulado “A quienes creyeron en mi”, Juan sabines Guerrero, reconoce textualmente “Hubo también momentos difíciles. Sin mi conocimiento ni autorización, una actuación indebida de autoridades encargadas de procurar justicia generó una situación que nunca debió presentarse para Rogelio (fue encarcelado).  En cuanto tuve conocimiento de lo ocurrido intervine de inmediato y dejé claro que en mi gobierno no habría espacio para encarcelar a periodistas, editores o directores de medios por el ejercicio de su labor. Ése fue un compromiso que asumí desde el inicio de mi administración y que cumplimos: derogamos la llamada «Ley Mordaza», liberamos a periodistas y editores que permanecían injustamente privados de su libertad y rompimos una larga y dolorosa tradición que durante décadas lastimó a Chiapas. Lamento que aquel episodio haya dejado una herida entre nuestras familias que tardó años en sanar”. Y agrega Sabines:

“Con el paso de los años, Diario de Chiapas mantuvo una línea editorial crítica hacia mí después de haber dejado el gobierno. Lo asumí como parte de la libertad editorial que siempre he defendido.  Nada de eso borra, sin embargo, la gratitud que siento por Jorge y por la familia Toledo Coutiño. Hoy, cuando el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar ha convocado a la reconciliación entre los chiapanecos y ha tenido la generosidad de honrar la memoria de quienes sirvieron a nuestro estado, entre ellos mi padre, dignificando el lugar donde descansan sus restos, quiero corresponder a ese llamado con hechos y no solo con palabras. Me sumo con humildad a ese espíritu de reconciliación. La gratitud pesa mucho más que cualquier desencuentro. Gracias, Jorge, por tenderme la mano. Gracias a Gerardo, Rogelio, Lupita, Carolina e Indra por recibirme como a uno de los suyos. Gracias también a toda la familia Toledo Coutiño por su confianza, su afecto y su amistad. Las elecciones se ganan o se pierden. Los cargos llegan y terminan” y concluye Sabines Guerrero,

“La familia Toledo Coutiño estuvo conmigo cuando apenas comenzaba mi camino en Chiapas. Apostó por mí antes de que hubiera triunfos, cargos o responsabilidades públicas. Eso nunca se olvida. Gracias, querido Jorge, por tanto. Han pasado veinte años, pero la gratitud no conoce el tiempo. La gratitud también tiene memoria”.

El timonel del consorció impreso, radial y digital de Diario de Chiapas, Gerardo Toledo escribe en su espacio periodístico titulado “Reflexión a la distancia: La redención”, “Me motiva a escribir estas líneas no la casualidad sino la causalidad, en el mundo de la política, así como en el de las relaciones humanas nada ocurre por azar. Todo responde a una correlación de fuerzas, a una intención y aún movimiento previo que abrió o cerró una puerta. Durante años he caminado por senderos en donde se han tomado las decisiones que han determinado el rumbo de muchas definiciones del ámbito político y público, he sido testigo de cómo una frase, colocada en el instante preciso, puede cambiar una vida colectiva, y de cómo el silencio bien administrado muchas veces puede ser más poderoso que el discurso más elaborado”, Y culmina diciendo:

 “El poder no siempre lo tiene quien levanta la voz, sino quien entiende cuándo hablar, a quien escuchar y como leer lo que NO se dice. El poder no siempre es visible, pero siempre deja huella, más aún cuando se pierde de vista que puede ser tan solo “atemporal” por eso al paso del tiempo y con los años llega a pesar el remordimiento y es ahí donde surge la añoranza por buscar la redención por los agravios cometidos en el pasado”.

Entre la gratitud y la redención y como dice Sabines Guerrero, las elecciones se ganan o se pierden, porque los cargos llegan y terminan, y como expone Gerardo Toledo, “He visto ya de cerca a algunos de nuestros gobernantes de las últimas tres décadas caer del poder por subestimar la naturaleza humana y de igual manera el tiempo, la vida y particularmente las circunstancias también me han permitido ver a figuras aparentemente frágiles consolidarse en el poder”. Bienvenida la reconciliación.