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La Frontera Sur Tiene Agenda Propia, Urge Detonar Potencial: Díaz Saldaña

LA FRONTERA SUR TIENE AGENDA PROPIA, URGE DETONAR POTENCIAL: DÍAZ SALDAÑA

  • El reclamo por reconocer trayectoria, trabajo territorial y presencia social comienza a tomar forma en Chiapas; en el Distrito 12 federal, Carlos Díaz Saldaña ha colocado sobre la mesa una agenda que vincula infraestructura, educación, desarrollo económico y frontera.

Tapachula, Chiapas; 22 de septiembre de 2026.— La discusión interna de Morena rumbo a 2027 comienza a adquirir una dimensión particularmente visible en la frontera sur de Chiapas: mientras sectores de la izquierda chiapaneca reclaman que los cuadros históricos y las organizaciones de base sean considerados en la integración de las estructuras territoriales, en Tapachula el ingeniero Carlos Díaz Saldaña mantiene una agenda pública vinculada con el proceso interno por la coordinación del Distrito 12 federal.

El pasado 10 de septiembre, Díaz Saldaña hizo pública su intención de participar en el proceso interno de Morena para la coordinación del Distrito 12, correspondiente a Tapachula y otros municipios de la frontera con Guatemala. Días después, el 18 de septiembre, dirigentes sociales y empresariales de la región manifestaron públicamente su respaldo a su participación y dieron a conocer la incorporación de nuevos integrantes a su estructura de trabajo.

Y ahora aparece una segunda pieza en el tablero: el Movimiento Social por una “Alianza Estratégica con Morena”, Capítulo Chiapas, presentó ante la opinión pública una relación de más de 30 perfiles propuestos para coordinaciones municipales, locales y federales.

El planteamiento tiene un denominador común: que el trabajo territorial y la trayectoria de las bases sociales sean considerados en las decisiones internas del partido.

UNA DISCUSIÓN QUE LLEGA DESDE LA FRONTERA

La coincidencia temporal resulta significativa.

En Tapachula, Díaz Saldaña ha planteado públicamente que la definición de las coordinaciones debe considerar a quienes han participado históricamente en las luchas sociales de la izquierda. La Jornada documentó el 10 de septiembre que el ingeniero llamó a considerar a las bases en la selección de representantes.

Ocho días después, el mismo medio reportó que dirigentes sociales y empresariales de la frontera sur insistieron en que los fundadores y cuadros con trayectoria dentro de Morena deben tener oportunidad de participar en los espacios de representación del movimiento.

En ese encuentro, Díaz Saldaña planteó además la construcción de un consejo regional que incorpore a organizaciones productivas, sociedad civil, empresarios y sectores académicos para discutir una agenda común de bienestar para la frontera sur.

Es decir, el discurso comienza a desplazarse de la sola aspiración individual hacia una discusión más amplia sobre qué tipo de representación territorial requiere una región fronteriza con características económicas, sociales y de infraestructura particulares.

MÁS QUE UN NOMBRE, UNA AGENDA REGIONAL

En paralelo con sus actividades políticas, Díaz Saldaña ha mantenido durante septiembre una agenda relacionada con educación superior y desarrollo regional.

Como integrante del Consejo de Vinculación del Instituto Tecnológico de Tapachula, participó en la discusión sobre la vinculación de la formación profesional con proyectos estratégicos del sur-sureste, entre ellos el Corredor Interoceánico y otros proyectos de infraestructura. El Tecnológico Nacional de México contempla para finales de septiembre un foro regional en Oaxaca con participación de instituciones de ocho estados.

Ese componente resulta relevante para el discurso que ha venido construyendo el ingeniero: infraestructura, logística, educación tecnológica, productividad y desarrollo fronterizo aparecen como asuntos recurrentes.

A ello se suma su planteamiento de integrar a sectores productivos y sociales en una agenda regional para la frontera sur, particularmente ante los retos de infraestructura, servicios, agua, energía y conectividad que ha señalado públicamente.

LA IZQUIERDA CHIAPANECA MARCA SU TERRITORIO

La declaración emitida el 21 de septiembre por el Movimiento Social introduce otro elemento.

“No pedimos favores; reclamamos el lugar que nos corresponde por derecho y trayectoria”, sostiene el documento.

Más allá de la contundencia de la frase, el dato político está en la lista presentada: son más de 30 nombres distribuidos en coordinaciones federales, locales y municipales de diferentes regiones del estado.

Entre los perfiles federales aparece Carlos Díaz Saldaña para el Distrito 15, de acuerdo con la relación difundida por esa organización, mientras que en el proceso que se desarrolla específicamente en Tapachula, diversos colectivos han planteado a Díaz Saldaña para el Distrito 12 federal. Esta diferencia de numeración deberá ser precisada por las propias instancias partidistas conforme avance el proceso interno.

El señalamiento es importante porque evita confundir dos planos: una cosa es la propuesta formulada por una organización social y otra la definición formal que corresponda realizar a Morena conforme a sus reglas internas.

EL MENSAJE DE LA FRONTERA

En el fondo, las expresiones surgidas esta semana colocan una discusión más amplia sobre la mesa: cómo incorporar a las estructuras territoriales a organizaciones, dirigentes sociales y cuadros que reivindican una trayectoria previa o paralela a las actuales estructuras partidistas.

En la frontera sur, esa discusión tiene además una dimensión territorial.

Tapachula, Suchiate, Tuxtla Chico, Cacahoatán, Frontera Hidalgo, Metapa y otros municipios comparten problemas que rebasan las fronteras administrativas: comercio, movilidad, migración, infraestructura, producción agropecuaria, energía, agua, conectividad y relación económica con Guatemala.

Por eso, la propuesta que Díaz Saldaña ha venido colocando públicamente busca presentar el Distrito 12 no solamente como una demarcación electoral, sino como una región económica y social con problemas comunes que requieren una agenda compartida.

Esa visión coincide parcialmente con el planteamiento expresado por organizaciones de izquierda que ahora demandan ser tomadas en cuenta en la definición territorial de Morena: que la estructura no se construya únicamente desde arriba, sino también desde quienes sostienen presencia en comunidades y municipios.

LA PUERTA ESTÁ ABIERTA; EL PROCESO DEFINIRÁ QUIÉNES ENTRAN

El escenario, por ahora, permanece abierto.

Díaz Saldaña ha formalizado públicamente su intención de participar en el proceso interno; colectivos de Tapachula han presentado su nombre para el Distrito 12; dirigentes sociales y empresariales han expresado respaldo a su participación; y durante la última semana se ha incorporado a la discusión una demanda más amplia de sectores de la izquierda chiapaneca para que las bases y los cuadros históricos sean considerados.

Todo ello ocurre mientras Morena desarrolla su proceso interno para la construcción de coordinaciones territoriales rumbo a 2027.

La definición final corresponderá a las instancias partidistas competentes y a los mecanismos establecidos para el proceso.

Pero políticamente, el mensaje ya está sobre la mesa:

En Chiapas, y particularmente en la frontera sur, las bases comienzan a reclamar que su trayectoria también tenga un lugar en la conversación.

Y Carlos Díaz Saldaña ha decidido participar en esa conversación colocando sobre la mesa no solamente un nombre, sino una agenda que pretende vincular infraestructura, educación tecnológica, desarrollo económico, productividad y frontera.

Ahora viene la parte institucional: que Morena escuche, procese y determine.

Porque en política interna, antes de que aparezcan las definiciones, existe un momento inevitable: el de quienes levantan la mano y explican por qué consideran que deben ser tomados en cuenta. (iM-rrc).