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- Productores de la frontera sur plantean al Corredor Interoceánico que el capital local sea socio y no espectador.
Redacción
Tapachula, Chis; OCT. 07 (interMEDIOS).– Cuando el tren cruza una región y no deja nada, el progreso se vuelve paisaje. Ese fue el trasfondo de la reunión en petit comité entre productores de la frontera sur y el vicealmirante retirado Octavio Sánchez Guillén, director del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec: que la inversión pública pase de largo frente a quienes producen.
Estuvieron Alfredo Serdio Sánchez, líder de los productores de mango del Soconusco, así como Carlos Vila Serrano, de la Asociación de Productores del Soconusco. Pidieron que la inversión en agricultura protegida, surgida de productores locales, no se quede en la presentación. Sostienen que el capital regional distribuye mejor la riqueza entre las comunidades y que aquí hay gente capacitada para encabezarla; la inversión foránea, dijeron, suele llegar con su propio financiamiento y su propio personal.
Piden conservar los incentivos fiscales, la agilidad en los permisos y los acuerdos ambientales. Respaldan su propuesta con un patrimonio en tierras superior a 350 mil millones de pesos y, además de Estados Unidos y Canadá, quieren mirar a China, Corea y Japón.
El argumento de fondo es de volumen. Con la ampliación de Puerto Chiapas, la Línea K, el ferrocarril y el aeropuerto, la infraestructura sólo rendirá si hay carga que mover. Hoy el puerto descansa en buena medida en el banano, y los productores creen que, unidos, pueden formar un verdadero grupo exportador.
En ese puente entre el escritorio y la parcela estuvo el ingeniero Carlos Díaz Saldaña, sin protagonismo y con altura de miras. Su origen está en la izquierda, en esa ala pensante que hace más de tres décadas cambió la protesta de calle por la lucha social a favor de la educación, el desarrollo y la infraestructura. Habla con igual soltura el idioma de la oficina pública y el de la urgencia del campo, la industria, la logística y las aulas.
Quien conoce el oficio político sabe que hay quienes acumulan cargos y quienes acumulan credibilidad. Díaz Saldaña ha elegido lo segundo, aunque la política, que tiene memoria y buen olfato, no deja de mirarlo.
Una bisagra que abre puertas en un sólo sentido: el de la región. Para que el tren no sólo pase, sino pare y contribuya por fin al desarrollo sostenido de la frontera sur. (iM-rrc).















