- Tres funcionarios impuestos frenan el regreso del COBACH Chiapas al circuito deportivo nacional y destruyen el sueño de decenas de jóvenes atletas.
Redacción
Tuxtla Gtz, Chis; OCT. 23 (interMEDIOS).– El COBACH Chiapas vive esta semana una crisis que no nació del cambio de directora general sino de algo más profundo y más antiguo: la incapacidad de perfiles impuestos que ocupan posiciones clave sin la vocación ni la competencia para sostenerlas. El resultado tiene rostro concreto: decenas de jóvenes deportistas de todo el estado, campeonas del encuentro estatal, que el próximo 26 de octubre no viajarán a Durango a representar a Chiapas en el Encuentro Nacional Gigante del Corazón, el primero al que el sistema hubiera asistido en muchos años.
La cancelación ha generado 43 mil reproducciones en redes sociales y la indignación de padres de familia, madres, alumnas y comunidades enteras que invirtieron meses de preparación, dinero propio y sacrificio personal en un sueño que tres funcionarios administrativos no fueron capaces de sostener.
EL ANDAMIAJE QUE VIRIDIANA DEJÓ Y NADIE SUPO OPERAR
La historia comienza con una decisión de la entonces directora general Viridiana Figueroa García: reincorporar al COBACH Chiapas al circuito de encuentros nacionales deportivos y culturales después de años de ausencia. Ese objetivo requería construir un proceso: organizar el encuentro estatal, identificar a los planteles ganadores, preparar la logística de traslado y coordinar la representación del estado ante las instancias nacionales. El andamiaje estaba levantado.
LO QUE NO ESTABA ERA EL EQUIPO CAPAZ DE OPERARLO.
La Dra. Rocío del Pilar Algarín Pérez, titular de la Dirección Académica, fue impuesta en ese cargo durante la administración de Figueroa García sin que la exdirectora tuviera poder de veto sobre esa designación, y continúa en el puesto bajo la gestión de la actual directora general Indra Ruth Toledo Coutiño. Su desempeño al frente de la Dirección Académica ha sido consistentemente insuficiente para las dimensiones del cargo: incapaz de conducir el rumbo académico del sistema, fue también la principal figura en el bloqueo interno que impidió concretar la participación en el encuentro nacional.
El Lic. Lenin José Manuel Montejo Pech, impuesto como subdirector de Desarrollo Académico durante la administración de Figueroa García y recientemente reubicado como secretario técnico bajo la dirección de Indra Toledo, encabeza el área a la que pertenece el Departamento de Promotoría Cultural y Deportiva. Ese departamento tenía la responsabilidad de construir el proyecto que llevara a Chiapas al nacional. No lo construyó.
El Lic. Miguel Salas Ramírez, jefe de ese departamento desde la administración de Miguel Prado De los Santos, lleva en el cargo por designación política, no por mérito técnico. Era el funcionario directamente responsable de organizar el Encuentro Estatal y de garantizar que los ganadores pudieran avanzar al nacional. Su ineficiencia no es nueva, pero esta semana tiene consecuencias que ya no se pueden ocultar.
Ninguno de los tres fue designado libremente por Viridiana Figueroa ni por Indra Toledo. Ambas directoras heredaron y heredan perfiles impuestos desde lógicas ajenas a la institución educativa.
LA DECISIÓN DE PARAR: NO UN ERROR, SINO UNA CONSECUENCIA
Cuando la nueva directora Indra Toledo asumió el cargo el 19 de octubre y encontró que la Dirección Académica no había terminado de concretar los requisitos necesarios para la participación, tomó la decisión de detener el proceso. No fue una decisión arbitraria ni caprichosa: fue la consecuencia directa de recibir un proyecto a medio camino, sin la documentación en orden, sin la coordinación institucional necesaria y con versiones contradictorias circulando entre los distintos niveles del sistema.
En Palenque, el director del COBACH 07 informó que la suspensión obedecía a problemas de inseguridad en el país. En la coordinación de zona norte, el argumento fue diferente: decisión personal de la nueva directora por estar en proceso de recepción del cargo. Esa contradicción no es culpa de Toledo. Es el síntoma de una cadena de mando que no funciona porque sus eslabones intermedios no tienen la capacidad de comunicar con claridad ni de gestionar con eficiencia.
EL COSTO HUMANO DE LA INEFICIENCIA INSTITUCIONAL
Las alumnas del COBACH 07 de Palenque son campeonas estatales. Es la primera vez en la historia del sistema que una delegación femenil del COBACH gana el estatal y avanza a la representación nacional. Entrenaron durante meses, varias combinando turnos escolares de tarde con jornadas laborales en las mañanas para costear sus propios gastos. Una portera cuya madre pagó de su bolsillo a un entrenador especializado porque en Palenque el sistema no contaba con uno. Alumnas que salían a entrenar a las cuatro de la mañana a las ruinas de la ciudad para aclimatarse al frío de Durango.
Ya tenían itinerario. Ya tenían horario de salida: el 24 de octubre a las 4 de la mañana desde Palenque. Algunos padres ya habían comprado boletos de avión. Ya tenían confirmados hoteles. Todo eso se canceló en una llamada telefónica el miércoles por la mañana, sin documento escrito, sin fundamento oficial, sin posibilidad de recurso inmediato.
“No voy a representar a Palenque, voy a representar a Chiapas”, dijo una de las jóvenes ante las cámaras. Esa frase resume la magnitud de lo que se perdió: no un paseo escolar sino una oportunidad histórica que costó meses de esfuerzo colectivo y que fue cancelada por la incapacidad de quienes tenían la obligación institucional de sostenerla.
LA RESPONSABILIDAD ES CLARA Y TIENE NOMBRES
Ni Viridiana Figueroa García ni Indra Ruth Toledo Coutiño son responsables de esta situación. La primera construyó el proyecto y dejó el camino trazado. La segunda recibió un proceso incompleto porque quienes debían completarlo no lo hicieron, y actuó con la información que tenía disponible.
La responsabilidad recae sobre los tres funcionarios que ocupan posiciones de confianza sin responder a la confianza que esas posiciones exigen: Algarín Pérez en la Dirección Académica, Montejo Pech en la Secretaría Técnica y Salas Ramírez en la Promotoría Cultural y Deportiva. Los tres llevan en sus cargos por designaciones que ninguna directora general del COBACH ha podido revertir, y los tres han demostrado en este episodio que esa imposibilidad tiene un costo que no pagan ellos sino los estudiantes.
El COBACH Chiapas no puede avanzar si sus decisiones académicas, culturales y deportivas dependen de perfiles que no rinden cuentas a la institución sino a quienes los colocaron ahí. Esa es la verdadera crisis que esta semana quedó expuesta ante 43 mil personas. (iM-rrc).














