Con-Ciencia Política (MAR 01)

Por Jose Luis Gálvez Gómez
Politólogo

Calentamiento global, un tema vetado en México.

Nuestras actividades diarias nos hacen que vivamos con un solo objetivo, el poder sobrevivir con una visión de corto plazo; el vive ahora porque mañana quien sabe; es una perspectiva egoísta, ciega y poco inteligente.

Estamos padeciendo una pandemia inhumana que parece no provocar reflexiones sobre lo que debemos hacer para permanecer en este mundo. Han pasado tantos años de progreso evolutivo pero no hemos aprendido casi nada sobre nuestra relación biológica con la Tierra.

Muchos suponen y creen que con la pandemia se detuvo el calentamiento global, lo cual está comprobado que no es cierto; a pesar de haberse paralizado el planeta, provocó un vertiginoso aumentado del uso del plástico como forma aislante del contagio y por el envasado de los alimentos, material que por cierto dilata hasta 5 siglos en descomponerse.

El calentamiento global se reduce a 3 aspectos; Primero, la quema de combustibles fósiles, actividad a la que, dicho sea de paso, nuestro gobierno actual, se ha volcado con fervor y está modificando sus estructuras institucionales sin importarle su propia degradación y la vida futura de las siguientes generaciones.

Segundo.- La destrucción de bosques que absorben el dióxido de carbono, donde los gobiernos latinoamericanos se han vuelto cómplices de esta actividad y Tercero.- el aumento de la población, un problema que aun es tratado con un enfoque prejuicioso e ideológico que no terminan por comprender sus complicados efectos.

De hecho, el incremento desmedido de la humanidad es lo que provoca a los dos primeros debido a que aumenta la demanda por los alimentos, la vestimenta, el agua, la producción y comercialización de todo lo necesario para la vida, esto genera la contaminación de los ríos, mares, aire y la explotación de los recursos naturales.

El calentamiento global, está fomentando el esparcimiento y creación de nuevos virus; los cambios bruscos de temperatura y los fenómenos meteorológicos extremos son el caldo de cultivo perfecto para la alteración del comportamiento de los virus y la aparición de enfermedades infecciosas.

En la década pasada, el 30% de las enfermedades emergentes fueron transmitidas por mosquitos, aves, moscas, pulgas y piojos, así como los insectos, que están cambiando su ciclo de vida para adaptarse al cambio climático. La contaminación del aire nos hacen más vulnerables a padecer enfermedades infecciosas de carácter respiratorio. La destrucción de los ecosistemas aumenta el riesgo de que otros virus salten de los animales a las personas, a mayor contaminación mayores probabilidades de albergar más virus potencialmente infecciosos para los humanos.

Para la Administración Nacional Ambiental y Oceánica y la NASA, el año más caluroso de la historia fue en el 2015, aumentando 1.25 grados centígrados arriba de la media mundial. Lo cual significa que estamos en el límite del límite de 1.5 grados que fijaron las potencias mundiales en el acuerdo de París, ya que los expertos sostienen que a partir de 2 grados se pueden esperar consecuencias catastróficas.

La ONU ha advertido, que si para el 2030, que sólo faltan 9 años, los países no profundizan sus compromisos de reducir sus emisiones de dióxido de carbono será imposible mantener el calentamiento global por debajo de estos 1.5 grados.

Que pena que hayan escépticos y negacionistas de este peligroso fenómeno, como Donald Trump o aquellos gobiernos como el nuestro, que no entienden lo grave de esta situación y que lejos de ayudar estén incentivando políticas altamente contaminantes; la CFE y PEMEX son dos claros ejemplos de ello; es triste ver también quieran blanquear las mentes de los jóvenes con programas asistencialistas y no despertar su creatividad para enfrentar el futuro apocalíptico que se avecina, como la joven sueca Greta Thunberg quien hoy es líder en este tema a nivel mundial.

Es una vergüenza que nuestro país sea el único en el mundo que está aprobando una ley energética que sólo va a contribuir más a la contaminación del planeta bajo argumentos populistas y que la inversión en energías limpias sólo ha servido para saquear al país.

El costo será muy caro y lo pagaremos todos. (iM-rrc)

Entradas relacionadas