Con-Ciencia Política (NOV 01)

Por: Jose Luis Gálvez Gómez

Politólogo

Los procesos electorales como factor de descomposición social en Chiapas.

Durante las últimas décadas los procesos electorales en Chiapas, disfrazados de pluralidad política, han venido provocando la complicación de las relaciones sociales y la convivencia pacífica entre ciudadanos.

Al ser nuestro estado un gran yacimiento de recursos naturales prestos para su explotación, con una industria casi nula, un turismo cada vez más decadente, un campo poco tecnificado y receptor de grandes cantidades de recursos federales para el supuesto desarrollo social, convierten su control administrativo en un suculento manjar del cual muchos sólo han buscado hartarse.

La engañosa apertura democrática que se ha dado con la participación de nuevas y viejas fuerzas políticas, no han servido ni para la renovación ciudadana ni mucho menos para el progreso social, al contrario, los vicios políticos al interior de los partidos en la asignación de candidaturas, sólo ha venido a consumar la formación de cacicazgos electorales que en muchos casos están coludidos con el narco.

Independientemente de que la Ley preserve los derechos electorales de los ciudadanos de votar y ser votados, el abuso de este precepto ha llevado a que familias locales y grupos criminales, se adueñen de los municipios a través del triunfo electoral para el dominio burocrático, donde la transferencia del poder se ha vuelto unipersonal, marital o consanguíneo.

La aparición de los grupos de autodefensas como “El Machete”, “La Gente de la Selva”, “Las Fuerzas Armadas de Simojovel” o “Los Sin Nombre” por respeto a sus hermanos del EZLN, son consecuencia del hartazgo social en la forma en que se hereda el poder a nivel municipal.

Sin duda, mucha culpa tienen quienes manosean la política electoral, tanto en los partidos políticos como en las instituciones que deben garantizar la participación democrática plural, la transparencia en los comicios y la conservación de la tranquilidad y la paz sociales; porque en la medida en que las instituciones no brinden las garantías apropiadas para tener procesos electorales limpios e imparciales, nunca podrá haber una sana convivencia social.

En nuestro Estado, se ha puesto de manifiesto que muchos pueblos están cansados de vivir en la pobreza, en el atraso, con el atraco, con la violencia, con gobernantes impuestos por familias que han secuestrado el poder político a través del terror o del dinero, llevándolos al extremo sólo para generar una incontrolable descomposición social.

Permitir la reelección o que familiares de Presidentes Municipales en funciones participen en comicios, bajo el argumento del respeto al derecho constitucional de votar y ser votado, sólo son generadores de peligrosos conflictos sociales con el abuso del poder y su rapiña correspondiente..(iM-rrc)

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