Excélsior
MAY. 20 (Sebastián Díaz de León).– Joel Huiqui cumplió todo el proceso en Cruz Azul. Fue jugador, fue formador y hoy se encuentra ante el reto más importante de su carrera: dirigir una final con el club que prácticamente lo vio crecer. Su historia no es la de un técnico improvisado ni la de un exfutbolista que llegó por accidente al banquillo. Huiqui se refinó en La Máquina y entiende como pocos lo que representa la institución para millones de aficionados.
Por eso, cuando habla del equipo, lo hace desde un vínculo emocional que rebasa lo deportivo. No se trata solamente de ganar un campeonato, sino de devolverle al club algo de todo lo que le dio durante años. Esa conexión con Cruz Azul quedó reflejada en un discurso que mezcla identidad, agradecimiento y sentido de pertenencia.
“El mensaje ha sido muy natural, del corazón y eso me lo enseñó el club. Yo crecí en la institución. Ahí aprendí a comer, a hablar, a ser buen hijo y buen esposo. Estoy dando la vida para que el club tenga la décima el domingo”, admitió Huiqui.
Entiende que la presión en Cruz Azul nunca desaparece. La exigencia por conseguir títulos acompaña al club desde hace décadas, pero también reconoce que el respaldo de la afición convierte cualquier estadio en territorio celeste. En medio del debate de quién se siente más cómodo en Ciudad Universitaria, Huiqui dejó claro que el equipo nunca juega realmente de visitante en México.
“México está lleno de gente de Cruz Azul y el equipo no ocupa una casa porque tiene una casa en México”, mencionó.
La final también representa un momento importante para los entrenadores nacionales. Desde 2013 no se presentaba una definición por el título entre dos estrategas mexicanos y Huiqui considera que este escenario confirma la capacidad del técnico nacional para competir en la élite del futbol mexicano.
“No es casualidad que Cruz Azul y Pumas estén en la final. Antes había dudas con el técnico de Pumas y hoy está en la final. Cruz Azul también pasó una etapa complicada”.
Para Huiqui, el duelo no solamente enfrenta a dos clubes históricos, sino también a dos proyectos que resistieron críticas y momentos complicados para terminar instalados en la pelea por el campeonato. Ahora, el hombre que aprendió todo en Cruz Azul está a 90 minutos de darle al club la ansiada décima estrella. (iM-rrc).















