Cooperación Binacional en Seguridad: Lo Que Sí es y Lo Que No es Intervención.
En medio de recientes operativos contra estructuras del crimen organizado, han surgido cuestionamientos sobre el papel de Estados Unidos en las acciones realizadas en territorio mexicano. Para entender con claridad el contexto actual, es indispensable distinguir entre intervención e inteligencia compartida. México ejecuta sus operativos bajo su propio marco constitucional; Estados Unidos coopera mediante mecanismos formales establecidos desde hace más de una década.
La cooperación en seguridad entre ambos países no es nueva. En 2007 se firmó la Iniciativa Mérida, durante los gobiernos de Felipe Calderón y George W. Bush, con el objetivo de fortalecer las capacidades institucionales mexicanas frente al crimen organizado. Este acuerdo permitió capacitación, transferencia tecnológica, equipamiento e intercambio de inteligencia, sin que implicara presencia militar extranjera operando de manera autónoma en territorio nacional.
En 2021, ese esquema evolucionó hacia el Entendimiento Bicentenario, impulsado por Andrés Manuel López Obrador y Joe Biden. Este nuevo marco amplió el enfoque: además del combate al narcotráfico, incorporó seguridad ciudadana, combate al tráfico de armas desde Estados Unidos, inteligencia financiera y atención a las causas sociales de la violencia.
Actualmente, bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum Pardo en México y la continuidad del marco bilateral con el gobierno estadounidense en turno, los mecanismos de intercambio de inteligencia y coordinación estratégica siguen operando dentro de ese esquema institucional. Las operaciones en suelo, aire y agua mexicana son planeadas y ejecutadas por fuerzas mexicanas: Inteligencia Central, Ejército, Guardia Nacional, Fuerzas Especiales y autoridades civiles. La participación estadounidense se limita a intercambio de información, análisis y cooperación técnica.
Es fundamental subrayarlo: no es intervencionismo. No hay tropas extranjeras dirigiendo operativos en México. Existe cooperación entre Estados soberanos frente a un fenómeno que es transnacional. El crimen organizado cruza fronteras; por eso la respuesta también requiere coordinación binacional.
La diferencia es clara: intervención implica acción unilateral. Cooperación implica acuerdos formales, respeto a la soberanía y coordinación institucional. Lo que hoy vemos en materia de operativos contra estructuras criminales responde a ese segundo modelo.
En momentos de tensión nacional, es fácil caer en narrativas simplistas que hablan de invasiones o intervenciones extranjeras. Pero los hechos jurídicos y operativos cuentan otra historia: México planea y ejecuta sus propios operativos; Estados Unidos coopera mediante canales formales de inteligencia y coordinación establecidos desde hace más de una década.
Confundir cooperación con intervencionismo no solo desinforma, también debilita el debate público. El crimen organizado opera en ambos lados de la frontera; las armas cruzan hacia el sur y las drogas hacia el norte. Pretender que cada país actúe aislado frente a una red transnacional sería estratégicamente irresponsable.
La pregunta de fondo no es si existe cooperación —porque existe y está documentada—, sino cómo se fortalece sin comprometer la soberanía nacional. Ese es el verdadero debate.
En El Faro de la Frontera creemos en informar con precisión, no con estridencia. Entender los acuerdos bilaterales permite analizar la realidad con mayor claridad y menos ruido político.
¿Tú cómo lo ves? ¿Cooperación necesaria o riesgo para la soberanía? Te leemos.







